En el pleno municipal, el partido local Unión Por Leganés (ULEG) defendió  una iniciativa que se desarrolla con éxito en ciudades de Colombia, México, Chile, Venezuela, Canadá, EEUU, y que está en estudio en Francia. Consiste en promocionar el deporte al aire libre en las calles y parques. Para ello, entre los meses de marzo y octubre, los domingos por la mañana se cortaría al tráfico un carril de algunas de las vías de la ciudad  para uso exclusivo de ciclistas, patinadores o peatones, bajo supervisión de controladores en todo el trayecto. A su vez, en los parques públicos situados a lo largo del recorrido se realizarían actividades físicas saludables dirigidas por monitores.

 

Para Carlos Delgado, concejal de ULEG, “la implantación de esta iniciativa, muy popular en otras ciudades, podría ser interesante porque aúna la práctica de ejercicio físico, la posibilidad del disfrute de la ciudad en su totalidad, la promoción de la salud y el fomento del uso de la bicicleta. Un “Día de la Bicicleta” o una carrera popular de vez en cuando es un bagaje muy pobre para una gran ciudad como Leganés. Nuestros ciudadanos exigen más. Ciclovía es un proyecto que estudiaremos y  que estará incluido en nuestro programa electoral”.

 

 

El fomento de la bicicleta en Leganés, un fracaso.  Y es que para ULEG, cuando apenas resta un año para el fin de la legislatura, el gobierno, más allá de declaraciones cara a la galería, no puede ocultar que ha incumplido otro de los puntos de su programa, el de fomentar el uso generalizado de la bicicleta, algo lógico si se sigue apostando por unos carriles-bici que utilizan más los peatones que los ciclistas y cuyo mantenimiento es manifiestamente mejorable. Los peatones se quejan de que las bicicletas circulen por las aceras y los ciclistas de que su trazado se desarrolla sólo en el extrarradio, sin que existan conexiones con puntos clave de la ciudad, con otros municipios vecinos o con el Anillo Verde Ciclista de Madrid. Por otro lado, la costosa inversión en el sistema de préstamo gratuito de bicicletas está en tela de juicio. Su buena acogida inicial, por lo novedoso, contrasta con la indiferencia actual de la población.

 

 

“Debemos de mentalizarnos. El trazado urbanístico de nuestra ciudad, las condiciones meteorológicas y la cultura de nuestro país donde la bici se concibe para el ocio y no para el transporte no ayuda. Podemos gastarnos millones que no serán más que brindis al sol. Además, es jocoso y se pierde la credibilidad cuando la apuesta por la bicicleta consiste en el alcalde montando en una bici con traje y corbata, para a continuación subirse al “Sarkomóvil”, concluyó Delgado.