El alcalde de Leganés, por no negociar y consensuar, condena a los leganenses por su obsesión personal de no contradecir y ganarse el favor del nuevo presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González.

Para Unión por Leganés, el alcalde parece estar haciendo “méritos” diarios para que la oposición le eche y así aparece como mártir o héroe, pero finalmente le acabarán echando los suyos o será el pueblo quien le desaloje del poder cuando toque y sin ningún honor.

El voto en contra de la oposición provoca que se prorrogarán las ordenanzas fiscales en vigor del año 2012.



Por enésima ocasión, el gobierno del PP de Leganés antepone sus intereses de partido por encima de los intereses y el bienestar de los ciudadanos. Sólo así se puede entender la ‘falta de cintura’ e ‘incapacidad’ del alcalde Jesús Gómez que además de no negociar ni dialogar previamente con Unión por Leganés-ULEG, el principal partido de la oposición, se negó a votar en bloques separados las ordenanzas fiscales por su continua pleitesía al gobierno de la Comunidad de Madrid, de la que es diputado. Una votación individualizada que se ha hecho siempre, incluido el propio gobierno del PP de Leganés. ¿Por qué no esta vez? Preguntan desde ULEG.


El portavoz-adjunto del partido local, Ricardo López, confirma que horas antes de la celebración del pleno ya solicitó al concejal de Hacienda que trasladara al alcalde la posibilidad de votar cada ordenanza de forma individual, dado que si se mantenía la brutal subida de precios (entre el 13% y el 70% más), propuesta por la Comunidad de Madrid, para las escuelas infantiles y casas de niños del municipio votarían en contra, informándole además, de que probablemente los otros partidos en la oposición también lo haría.


Según López, “ha sido la prepotencia y el autoritarismo de un alcalde, más preocupado de ganarse el favor del nuevo presidente de la CAM, Ignacio González, que de tomarse en serio el cargo que le otorgaron los leganenses, lo que ha hecho que ayer no se pudiera llegar a un acuerdo. Este es un toque de atención serio de cara al futuro próximo”.

 

Respecto a las acusaciones vertidas sobre el gobierno sobre la futura subida de los recibos del IBI, señalan que “tanto el ULEG como PP solicitábamos la revisión de la ponencia de valores del catastro para adaptar el valor de las viviendas de Leganés a la realidad social y económica. Después de más de un año y medio gobernando han sido incapaces de cumplir sus promesas y continúan con los mismos ‘trucos contables’ que se hacía en tiempos de PSOE-IU. Un caso similar a lo que ocurre con la reclasificación de las vías. Por tanto, si los hosteleros y comerciantes pagan más o el recibo del IBI sube es únicamente achacable a la falta de empuje y la desidia del gobierno”.


De verdugo a víctima. Desde ULEG le recuerdan al Partido Popular de Leganés “que gobiernan en minoría porque los ciudadanos así lo quisieron. Una situación democrática que sería ideal para cualquier partido político con ganas y preocupado por hacer cosas por su ciudad y que, a través de la negociación, el diálogo y el consenso con el resto de formaciones políticas puede avanzar y tomar decisiones. Sin embargo, al PP no le vale y ha apostado por el silencio, el oscurantismo, la imposición y la prepotencia, que quizás le puede servir en el Gobierno de la Nación, pero no aquí en Leganés. Así, en lugar de recapacitar y asumir y corregir su actitud, sus carencias, su incapacidad e inacción y sus continuas crisis de gobierno, han pasado de “llorar por la herencia recibida” a “entrar en el bucle del victimismo”, acusando a la oposición de “querer hundir la ciudad”. Todo hace indicar que el alcalde hace méritos diarios para que los partidos de la oposición le echemos y así aparecer como mártir o un héroe que hizo frente hasta el final al “contubernio” rojo-independiente. Pero de lo que no se da cuenta es que si no le echan antes los suyos, será el pueblo quien le desalojará del poder cuando toque y sin ningún honor.

 

Por último, señalan al alcalde como principal culpable de esta situación, un político mal asesorado, desconfiado y con continuas paranoias sobre complots capaz de despedir a la Interventora Municipal por amortizar ‘demasiada’ deuda y que a fuerza de repetir machaconamente mentiras como el dinero no recibido del Canal de Isabel II, las bonanzas del proyecto Eurovegas o la millonaria deuda municipal, ha empezado a creérselas. Leganés es un barco a la deriva y este es el capitán que tenemos, finalizan.