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El actual alcalde ULEG no recibe al director del campus de Leganés, a pesar de solicitarle hasta en tres ocasiones una reunión.

Unión por Leganés-ULEG hace público un escrito del director de la Escuela Politécnica de la Universidad Carlos III donde se recoge que el alcalde del PP, Jesús Gómez, hace caso omiso a las diversas peticiones de reunión para poner fin a los problemas de incivismo y vandalismo.

 “Sentimos vergüenza ajena que una institución del prestigio de la Carlos III nos tenga que tirar de las orejas, y además con razón. Afortunadamente, esta desidia y abandono de Leganés tiene una fecha de caducidad: el 24M, con el gobierno de ULEG”.

Leganés, 23 de febrero de 2015.

En Unión por Leganés – ULEG mostramos una vez más cómo el alcalde de Leganés y su equipo tiene abandonado absolutamente todos los ámbitos de gestión del municipio. En esta ocasión, la queja más que justificada proviene del mismísimo director de la Escuela Politécnica Superior de la Universidad Carlos III, Daniel Segovia, quien en una carta remitida la pasada semana al alcalde y a los grupos municipales se lamenta de las reiteradas e infructuosas ocasiones en las que se ha solicitado un encuentro con el alcalde, hasta tres veces en un año, para tratar cuestiones del incivismo en el campus (macrobotellones, actos de vandalismo de todo tipo) y la pasividad que se muestra desde el Ayuntamiento de Leganés, anunciando que tomará medidas al respecto de forma unilateral.

ULEG ha mantenido diversas reuniones formales e informales y se ha comprometido a encontrar una inmediata solución en cuanto gobierne el 24M.

El concejal y candidato a la alcaldía por el partido vecinal, Carlos Delgado Pulido, ya ha manifestado en reiteradas ocasiones al director de la escuela politécnica que entiende su malestar. “Le hemos pedido paciencia, todos los vecinos esperamos con ganas e ilusión que llegue el momento de desalojar democráticamente a este incompetente y dañino gobierno que ha encontrado un problema para cada solución. Le hemos rogado que no adopte medidas drásticas que deterioren las relaciones entre instituciones y empeoren la situación o crispen los ánimos de los vecinos de los barrios del entorno como en el caso de cerrar las puertas de acceso o limitar la entrada y libre tránsito de peatones por la calle Butarque. Sus legítimas quejas tienen fecha de caducidad: a partir del 24 de mayo cuando los 190.000 vecinos de Leganés nos convertiremos en alcaldes”.