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El partido vecinal Unión por Leganés – ULEG, con la presencia de sus ediles Carlos Delgado y Ricardo López, acudió el pasado viernes 27 de noviembre al debate político organizado por la Asociación DemosUC3M en la Universidad Carlos III de Madrid. Un debate que se vendió como un ejemplo de pluralidad democrática, participación y libertad de expresión y, sin embargo, fue todo lo contrario. Hubo un exceso de celo de la escolta privada de Albert Rivera hacia nosotros y mucho “fan” afín a los partidos que debatían entre el público.





Leganés, 1 de diciembre de 2015

Comienza la cuenta atrás para las elecciones generales del 20 de diciembre, tiempos de promesas de cambio, de debates y de mítines. El pasado viernes 27 de noviembre la Asociación DemosUC3M abrió “fuego” organizando el primer debate político público (y en abierto por streaming) en Leganés en el auditorio de la Universidad Carlos III de Madrid. A pesar de que estaban invitados cuatro de los candidatos a la presidencia del Gobierno de la Nación, Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera, únicamente estuvieron presentes los representantes de Podemos y de Ciudadanos.

La organización de este evento pionero en España y el poder de convocatoria de la asociación universitaria fue todo un éxito. Se formaron grandes colas en el exterior del recinto y centenares de personas se quedaron sin poder acceder al interior del auditorio.

El partido local Unión por Leganés-ULEG también estuvo representado con los ediles Ricardo López y Carlos Delgado, autor “Albert Rivera es un Lagarto de V”, el libro que denuncia la campaña mediático-empresarial a favor de Ciudadanos y de su líder montada desde los poderes fácticos. Un hecho que se corrobora día a día con la cobertura mediática de los mass media.

La otra verdad del debate: exceso de celo de la escolta privada de Rivera y mucho “fan” entre el público.

La realidad de este evento es que antes de abrir las puertas más de la mitad del aforo estaba reservado para la militancia y representantes de los medios de comunicación. De hecho, muchos cargos públicos y acólitos del partido de Rivera fueron colados por otra puerta distinta a la del resto del público, como fue el caso de Begoña Villacís (portavoz y concejala en el Ayuntamiento de Madrid).

La seguridad privada de Ciudadanos trató en todo momento de imponerse al protocolo y seguridad de la propia Universidad Carlos III, así desde un principio pretendían disuadir para desplazar de los asientos adjudicados a los ediles de ULEG y cuando desde la organización se negaron, llegaron a amenazaron veladamente con un “esto no quedará así”. Otro ejemplo más es que estaba previsto que el secretario de comunicación de C’s, Fernando de Páramo, y el vicesecretario general, José Manuel Villegas, que aparece retratado en el libro de Delgado, se sentara al lado de éste, pero finalmente no ocurrió.

Antes del evento, tanto Carlos Delgado como Ricardo López ya indicaron a la organización que pretendían realizar una serie de cuestiones políticas al líder “podemita” y al líder del “partido de la ciudadanía”. Sin embargo, en el turno de preguntas, desde la escolta personal de Rivera hicieron indicaciones para que el micrófono no llegara a manos de los ediles del partido local de Leganés, aunque tuvieran levantada la mano pidiendo turno.

Cuando finalizó el acto, tal y como había comentado en distintas redes sociales, Delgado se aproximó a Albert Rivera cuando éste se acercó a la prensa junto a Pablo Iglesias para entregarle un ejemplar de su libro dedicado y en nombre de todos los damnificados de la formación naranja. Fue en vano, Rivera salió como “alma que lleva el diablo” e hizo mutis. El concejal de Ciudadanos de Leganés, José Manuel Egea, también daba indicaciones a los responsables de seguridad para impedir el libre acceso al escenario a Carlos Delgado, aún habiendo otras personas que accedían libremente. El concejal de ULEG subió igualmente hasta el backstage y logró acercarse a unos tres metros de Rivera hasta que otro “gorila” con pinganillo de su partido le negó el paso de forma autoritaria e impidiéndole llegar hasta Rivera. Cuando Albert percibió la llegada de Carlos, al que conoce desde 2006 e incluso llegó a firmar un acuerdo de colaboración con él, que incumplió unilateralmente, salió por patas de la parte trasera del escenario. Afortunadamente, el periodista Carlos Alsina que se percató de la huida de Rivera al ver el libro, permaneció en su sitio y recibió gustosamente un ejemplar del mismo.

“Más que un debate, asistimos a un mitin a dos bandas. Sin apenas peso político ni argumentos con profundidad. Con un público (militancia) entregado y poco crítico que aplaudía y vitoreaba a su candidato, según tocaba. Ninguna pregunta incómoda sobre todas las noticias que los grandes medios de comunicación ocultan. A pesar de la buena organización e intención de la asociación DemosUC3M, quien no estuvo a la altura fueron los guardaespaldas privados de Rivera y Ciudadanos que practicaron un matonismo impropio de un evento donde se defendía la pluralidad democracia, la participación y la libertad de expresión. Y si Rivera y los suyos son capaces de hacer esto cuando aún no son nada en el Gobierno de España, imagínense qué no harán a los españoles cuando ocupen sus escaños en el Congreso de los Diputados”, finalizan desde ULEG.

Se adjuntan fotografías.

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