imageA continuación y para su lectura, dejamos nuestra intervención inicial en el debate (“interruptus”) del estado del municipio de 2016. Para seguir íntegramente toda la sesión (en vídeo) en www.lgmedios.com.

 

Leganés, 1 de julio de 2016.

 

Buenas tardes.

 

Doy la bienvenida a todos los vecinos presentes, saludando la iniciativa de celebrar los Plenos en los lugares donde más aforo sea posible.

 

El ayuntamiento no puede ser ese lugar opaco, donde hay más ediles que butacas para el público, ni mucho menos sus sesiones se pueden celebrar a puerta cerrada, sin micros ni cámaras como si del club Bilderberg o de cualquier conspiración tabernaria se tratara.
Vayamos en todo caso al grano y describamos la realidad de Leganés ya que el alcalde como hemos visto este mediodía, difícilmente puede descifrarla cuando se niega un día tras otro a hacer una auditoría de las cuentas o cuando está todo el día en restaurantes de lujo tirando de la visa municipal o paseando nuestras calles desde su coche oficial.

 

La verdad es que cada jornada es más insostenible y kafkiana la situación del gobierno de Leganés. Un gobierno despótico, sin vigor e ineficaz que pisotea la democracia que representa el Pleno. La vieja coalición de intereses del PSIU, amarrada a un náufrago tránsfuga de Cs y a los trásfugas del urbanismo que se han sumado desde el PP, no es más que un barco/cortijo a la deriva aunque se hayan sumado nuevos polizones y nos vendan, otra vez, programas que no cumplen y planos con dibujitos que sólo beneficiarán a algún arquitecto, constructor, colega o similar. La melodía de siempre.

 

La ciudad funciona con el piloto automático gracias a la gran profesionalidad de los 1500 trabajadores municipales, a los 190 millones de euros de presupuesto anual y a la inercia de toda maquinaria burocrática de esta envergadura. Que las farolas se enciendan, que el sol salga cada mañana y las estrellas por la noche tiene tanto mérito si el alcalde es Winston Churchill como si lo es Juan Cuesta, aunque el señor Llorente, que actúa como un regidor de pueblo de 190 habitantes, aún no se quiera dar cuenta. Nuestra ciudad, que tiene 190.000 vecinos, necesita un alcalde y no un gris administrador de fincas o a un forofo futbolístico sobrevenido o de última generación. Sí, ya saben, “20 años de edil y nunca he ido a ver al Lega y ahora de repente canto “por esos campos de España” cada día al ducharse. Hay que tener como espejo a Enrique Tierno Galván y no al señor Gómez Montoya o al señor Gómez Ruiz, a los que no para de alabar públicamente este alcalde, que no en privado, él sabrá por qué.

 

Estamos, en palabras del propio alcalde, ante un gobierno a la espera, como la liebre que queda aturdida en medio de una autovía por los faros de un coche. ¿Qué quedó de sus municipalizaciones? ¿Qué hay de su apuesta por el empleo y lo público? ¿Y eso de reducir cargos? Sinceramente, ¿qué ha hecho en un año digno de mención y no me hable del ascenso del Lega de chicos y chicas? Ud., perdono que se lo diga, lo que ha hecho es traicionar su programa, traicionar a los vecinos y traicionar a la clase trabajadora.

 

Es usted incapaz para poner en marcha un modelo de ciudad, que no es un popurrí de medidas deshilachadas, de un proyecto que ilusione mínimamente, de concitar un gran pacto municipal. Me refiero a un pacto limpio, sin la letra pequeña típica del cambalache de la vieja y mala política.

 

Nada, el único gran acuerdo fue el que logró el verano pasado con el PP para asignar/se sueldos y cargos de confianza donde sólo tuvo el voto en contra de ULEG y de Leganemos. A eso destina el tiempo y los recursos el gobierno, al negocio y al empleo. Al negocio con lo público y al empleo de los afiliados y arrimados a la Calle Charco. Es el gobierno que pregunta a sus propios compañeros de partido por cuánto votan lo que votan, y no el por qué. Eso sí, su primer y principal hito, imitando a los anteriores fue cambiar el logo del Ayuntamiento. Prioridad de máxima urgencia. Las siguientes prioridades más urgentes: 50.000 € en un día en la Ópera, la Carmenada perpetrada al alimón con el edil de Cultura y 26.000 € en dos horas en toros.
Como mal jugador de mus, el señor Llorente desde el principio se la jugó a chica, apostándolo todo a vacunarse contra una moción de censura, arrodillándose al inane proyecto ¿político? ¿o empresarial? ¿o personal? que representaba el portavoz de Cs (Jorge Pérez), hoy un edil no adscrito, huérfano de ideales y pendiente del rédito que aún le dé su posición de tránsfuga. El gobierno de la ciudad es ahora un pelele en sus manos y en las del portavoz del PP Miguel Ángel Recuenco, el señor de los ladrillos. De los ladrillos, de las gasolineras, del Emsule, de las facturas, de los silencios, de las rotondas por 12 millones de euros en Legatec o de lo que haga falta en pos de medrar como sea. Son Llorente y su socio de gobierno en la sombra los reyes de la sonrisa. Nunca una mala palabra. Nunca una buena acción. Y nunca alguien podría pensar que pudieran llegar tan “alto” y que todo un PSOE y un Ayuntamiento como el de Leganés, tan bajo.

 

Todo un ayuntamiento, las necesidades y anhelos de 190.000 vecinos, en el alambre de las intrigas palaciegas, las hipotecas urbanísticas y la adicción a la mamandurria de esa caterva que conforma el gobierno municipal que tiene como cómplices a quienes hundieron a su propio partido, no dieron la cara en el cartel aunque todo lo muñían desde las alcantarillas del poder y entraron de concejales de chiripa, ¿o se dice de pacha?

 

Insisto, Leganés es a día de hoy una olla a presión donde se acumulan graves problemas, corruptelas y tropelías. Una olla que puede explotar en cualquier momento, como se puede ver con el creciente enfrentamiento y conflicto del alcalde con los propios trabajadores municipales o la tensión con las entidades sociales y vecinales de la localidad. Tienen enfadados hasta a la condescendiente Unión de Empresarios de Leganés, a quienes no saben trasladar su modelo de ciudad. Seguramente porque no lo tienen. Los sindicatos ya han denunciado públicamente que estamos ante un alcalde sin palabra. Y la palabra es el único patrimonio de un buen político. Gran número de estas cuitas obviamente no tienen su origen en el gobierno del actual alcalde, pero sí son causa directa de mandatos de PSOE e IU, en la mayoría de los cuales ha estado como concejal con mando en plaza el sr. Llorente, que ya era edil en 1999 y cargo de confianza con Pérez Ráez como máximo regidor hace ya 20 años.

 

No olvidemos que estos más de 12 meses de legislatura han sido de una supurante herida diaria para los intereses municipales. Después de 4 años de una infausta gestión del PP, el ejecutivo liderado por Llorente afronta además de una sangrante división interna, una inclasificable incapacidad para llegar a acuerdos transparentes y honrados con ninguna fuerza política, más allá, insistimos, del pacto por los sueldos y el pesebre labrado con IU, PP y Cs en el ya lejano mes de julio del año pasado. Unos pactos estivales que ya se reeditan este verano como las canciones de Georgi Dann con los mismos protagonistas y los mismos intereses espurios. El año pasado el estribillo fue la barbacoa de las nóminas y los cargos de confianza y este año es el estribillo del chiringuito ladrillero-futbolero, pero siempre el mismo ritmillo donde sólo bailan los más desvergonzados de la pista.

 

EL BASTÓN, COMO EL ANILLO DE FRODO

Tal es la desidia, pasividad, falta de iniciativa o, directamente, tancredismo político del sr. Llorente que mantuvo al frente de la Empresa Municipal del Suelo al gerente del PP durante 4 largos meses. Sr. Llorente, usted no pretende gobernar, no gobierna ni los plenos que o los suspende o los celebra a puerta cerrada, le basta con resistir con ese bastón de mando al que admira como Gollum al anillo de Frodo. Sólo se ha mostrado ágil para nombrar a dedo e ilegalmente como ha sentenciado la Justicia gracias a una demanda judicial de ULEG a directores generales, que sumado a asesores y tropa del partido, son cerca de 30 personas.

 

Con generosas nóminas municipales ha buscado acallar la división interna y ganar tiempo. Poco importa la escasa o nula profesionalidad de esos cargos, su pasado “cuadrifoliado” o “alvinado”, o que la conexión familiar o clientelar sea el único elemento meritocrático, hasta para ser el guardaespaldas del alcalde.

 

¿MARIONETA DE ISIDORO HERRERO, EL EMPRESARIO EX EDIL DE URBANISMO?

También se mostró muy diligente para aprobar el proyecto de urbanización del “Plan Parcial PP4, Puerta de Fuenlabrada”, incorporar al ayuntamiento a la Junta de Compensación del mismo sin contar con nadie y tres días antes de la celebración de un Pleno que trataría sobre la cuestión y a ofrecer unilateralmente terrenos municipales destinados a vivienda protegida de este planeamiento como moneda de cambio para el pago de una millonaria sentencia que condena al ayuntamiento por una expropiación a las bravas perpetrada por gobiernos de hace lustros.

 

Un planeamiento donde los intereses del ex edil socialista de Urbanismo, Isidoro Herrero, Isi d’Or, afloran en cuanto se rasca mínimamente la piel, ya sea analizando cómo se recalificaron esos terrenos o mirando quién está detrás de la constructora Avintia, compañía que aparece en el sumario de Púnica y que por la gracia de Dios (el alcalde lo “desconocía” y eso que el ayuntamiento tiene el 30% del suelo) se ha contratado con carácter previo a la propia constitución de esa Junta de Compensación para que se encargue de las obras de urbanización por la módica cifra de 9 millones de euros y unas garantías leoninas…

 

Una junta de compensación que celebra su asamblea en plena campaña electoral y con un alcalde traicionando todos los acuerdos y compromisos plenarios habidos y por haber, salvo a su reluciente matrimonio de intereses con el portavoz del PP, a quien como almohada de la alcoba consulta todo lo que huela a cemento o gasoil.

 

EMSULE, ESA GRAN FAMILIA

Capítulo aparte merece EMSULE. Coto privado de enchufe y clientelismo del PSOE y de IU, donde las cónyuges de nuestro alcalde y su socio de IU viven de la sopa boba pública, donde el 70% tiene ADN partidista y familiar con el entramado político del PSIU y donde cerca de 20 personas se encargan cada mes de que se aumenten en 200.000 euros los números rojos de esta empresa municipal. Menudo chollo. Menuda gestión. Menuda sinvergonzada en permanente conflicto de interés.

Un EMSULE cuyo consejo de administración está configurado de manera ilegal y antiestatutaria desde el 11 de febrero, que mantiene artificialmente a un consejero expulsado de su propio partido y no incluye al legítimo. Un consejo que está adoptando por activa o pasiva decisiones respaldadas por el PP y avaladas en la Junta General de Accionistas y que serán denunciadas penalmente ante la fiscalía. Si tan amigos son ahora los ediles del PP y del PSOE se sentirán mejor cuando todos juntos tengan que dar explicaciones a los de la toga.

Las cuchipandas, pan y circo, los premios comprados, recuperar la revista La Plaza, el Hola del alcalde, derroches varios, viajes a Benidorm con “Santimóvil” consistorial, chocolatadas, sinecuras varias y calentamiento de barrigas propias y extrañas han vuelto de la mano del PSOE de Llorente y de su llavero de IU o como se llame ahora. Las comilonas en El Cebadero o el Txistu o incluso en saraos fuera de nuestras fronteras a costa del erario público empiezan a ser una tradición que deja en ejemplo de austeridad las inclinaciones por los sarkomóviles de anteriores regidores.

Los favores cada vez menos ocultados a los gestores de La Cubierta con pagos de facturas sin desglose a lo que debería ser gratis por pliego de condiciones de la concesión anticipan vaselina para próximas acciones nada edificantes…

 

LLORENTE, “EL AVESTRUZ HIPOTECADO”.

El sr. Llorente calla, se esconde, mira al suelo, resopla o se duerme la siesta recordando alguna opípara comilona mientras los problemas se amontonan. Santiago el “5 pisos” y con cerca de medio millón de euros en hipotecas asiste impávido a presumibles concursos de acreedores de EMSULE, a las sentencias millonarias que secuestran el futuro de Leganés, a cómo entre pícaros se juegan a los dados las vestiduras urbanísticas que quedan en la ciudad, a pliegos de contratas municipales que se incumplen a sabiendas, atenazados por el chantaje de los despidos, los favores del pasado y el temor al presente. ¿Qué pasa con el mantenimiento? ¿Y con el contrato de zonas verdes? ¿y con los obligatorios contenedores de basura? ¿Qué sucede con nuestras escuelas infantiles, bajo mínimo de docentes y de mantenimiento? ¿y con el alumbrado público? ¿y con los accesos a nuestros polígonos? ¿y con la limpieza? ¿y con las goteras de los pabellones? Y así con un largo etcétera, siendo siempre servil a la Comunidad de Madrid, no se vayan a enfadar sus socios del PP.

 

El escenario no es catastrofista, es el que es. Comparen Leganés hace 15 años con los municipios de alrededor y compárenlo ahora. Se les paró el reloj. Sólo el silencio de los medios de comunicación acogotados por el ciclón de la crisis que los ha arrasado, el pasotismo de una sociedad adormecida con TV y el mantra consabido de “aquí no pasa nada”, “otros hicieron lo mismo” y “todos son iguales”, impide aún ver lo abultado de esa alfombra donde el alcalde Llorente está derivando todas las inmundicias políticas que se le amontonan. Recuerden la fiesta a bordo del Titanic mientras el iceberg ya le había causado una herida mortal.

 

UNA MANO SIEMPRE TENDIDA Y SIEMPRE RECHAZADA

Frente a esto, en ULEG nos caracterizamos por una trayectoria esculpida con esfuerzo, honradez e independencia. No debemos nada a nadie. Tampoco a las modas, ni al IBEX o similares. Cada uno de nuestros votos es un porcentaje mínimo comparado con el sudor que nos ha supuesto.

 

Toda verdad es dolorosa e ineludiblemente genera enemigos, pero para quien sólo le ha importado tener como amigo al interés general y como compañera a la justicia social, poco o nada nos importa que nos critiquen por ser críticos. Creemos que lo haríamos mucho mejor que los que están. Infinitamente mejor. Pero es tal la pasión por Leganés que a pesar de todo lo dicho anteriormente incluso hemos estado dispuestos por el bien de la ciudad a sacrificar nuestras legítimas aspiraciones futuras por un mejor presente de Leganés tendiendo con generosidad la mano y ayudando a los actuales mandatarios para sacar adelante nuestro municipio.

 

Una mano que fue rechazada una y otra vez por los egoísmos del PSOE, incapaz de asimilar que hay otros grupos con los mismos concejales que ellos. Siguen en la inopia hasta que la aritmética política y la oportunidad les sobresalte y comprueben que llegó la hora de que en Leganés haya 190.000 alcaldes. De momento, sólo hay uno y medio (si contamos los tránsfugas políticos y urbanísticos), y ya les avisamos de que es nocivo tanto el titular como los suplentes que salen del banquillo de otros equipos.

 

Pero soy optimista, porque sí hay alternativa. Pueden estar seguros. ULEG tiene soluciones y propuestas concretas para generar empleo, para hacer del ayuntamiento una institución eficaz, honesta y ejemplar, para mejorar la calidad de vida de nuestros vecinos con un plan de rehabilitación de viviendas, instalación de ascensores y eliminación de barreras. Sabemos cómo resucitar la piscina Solagua y reconstruir la Biblioteca Central sin tener que vendernos a los especuladores y depredadores de lo público y acondicionar nuestros polígonos industriales y nuestras calles sin llenar los bolsillos a nuevas contratas.

 

Ya hemos dados pasos importantes y decisivos los partidos que conforman la mayoría absoluta de votos y de escaños obtenidos en las urnas fruto de la voluntad popular. Que la mayoría social se convierta en mayoría política es solo cuestión de tiempo. Y el tiempo siempre es un juez inapelable.
La ciudad está emitiendo un SOS, aunque muchos no lo oigan y otros se hagan los sordos o directamente se pongan en manos de trileros y tahúres. Leganés tiene que ser rescatada. Tiene que ser salvada de los incompetentes que la desgobiernan. Y cuanto antes, mejor para todos.