El alcalde de Leganés se niega a devolver el dinero derrochado en cachopos, chupitos y mariscadas con la “Visa” municipal

1480934836311Una moción del partido vecinal independiente Unión por Leganés-ULEG aprobada por el Pleno exigió al regidor “Santiago Llorente” que devolviera el dinero despilfarrado con la Visa municipal (la tarjeta ÑAM o la “black de la glotonería”): más de 7.500 euros del erario en desayunos, comidas y cenas con comensales desconocidos y de contenido ignoto.

 

Entre los banquetes más escandalosos está el perpetrado en mayo a altas horas en Asturias, donde se gastó 500 euros en cachopos y chupitos. El alcalde, forzado por el “efecto ULEG” a renunciar a la Visa, se despidió de ella en agosto y septiembre a lo grande: cerca de 700 euros en diversas mariscadas donde no faltó de nada: zamburiñas, albariño, pulpo…

Leganés, 5 de diciembre de 2016. El primer edil de Leganés, el “socialista” Santiago Llorente Gutiérrez, conocido como el “alcalde cachopo” por sus aficiones gastronómicas a cuenta del erario, se niega a dimitir y a devolver el dinero que quemó con la Visa municipal (la tarjeta ÑAM) tal y como le exige una moción una moción presentada por el partido vecinal Unión por Leganés – ULEG al Pleno del ayuntamiento y aprobada por el máximo órgano de soberanía local. El voto a favor de ULEG, de cuatro ediles no adscritos al gobierno y la abstención de PP, Cs y Leganemos (los 2 ediles que le quedan) sacó adelante la iniciativa del partido independiente por la que se pedía que el alcalde dimitiera y devolviera el dinero. Sólo el PSOE y los tránsfugas adheridos al gobierno votaron en contra.

 

“En el ayuntamiento sobra dinero, lo que no hay es vergüenza”. El comportamiento del alcalde, atornillándose a la poltrona a pesar de una actuación tan reprobable que merece el mayor de los oprobios, es inaceptable en una democracia que se precie.

 

“Es irresponsable y de absoluta carencia de talla política que el alcalde con total contumacia siga negándose a devolver de su bolsillo todo el dinero público despilfarrado en opíparas viandas en las que se desconoce los integrantes que disfrutan de tales excesos culinarios y el objeto institucional que ha dado lugar a esas citas gastronómicas cargadas a los tributos de todos los vecinos. Una actitud perjudicial para los intereses públicos como el no cesar a los directores generales (enchufados generales) sentenciados como ilegales por el TSJ y que nos cuestan 1 millón de euros al año. Luego dice el alcalde que no hay dinero en el ayuntamiento para políticas sociales. Lo que no hay es vergüenza”, señala el partido independiente.